


Incorporada al servicio en 1940, la Ford V8 «Claro y Abasolo» fue la primera pieza de material mayor de la Compañía en llevar oficialmente este nombre. Además de representar una importante modernización del material de la Tercera Compañía, fue también el primer modelo que tuvo máquinas hermanas prestando servicio en otras Compañías del Cuerpo de Bomberos de Santiago.
Su llegada al Cuartel, el 12 de agosto de 1940, fue recibida con gran entusiasmo por los voluntarios y autoridades del Cuerpo. El Libro de Guardia de la época registra la presencia del Primer y Segundo Comandante, del Inspector de Máquinas y de numerosos oficiales, quienes destacaron la calidad de su construcción y compartieron la satisfacción de la Compañía por la incorporación de este nuevo material.
Durante diecisiete años, la Ford V8 prestó servicios en innumerables emergencias, convirtiéndose en una máquina profundamente ligada a la historia de la Tercera Compañía.
En 1957 fue reemplazada por una nueva bomba Mercedes-Benz, ocasión en la que se realizó una solemne ceremonia de bendición y bautizo presidida por autoridades del Cuerpo y encabezada por el Cardenal Arzobispo de Santiago, Monseñor José María Caro Rodríguez. En esa instancia se efectuó el tradicional traspaso de las banderolas desde la Ford a la nueva máquina, simbolizando la continuidad del servicio y la tradición de la Compañía.
La Ford V8 «Claro y Abasolo» ocupa un lugar destacado en la historia institucional, al representar una etapa de modernización del material mayor y ser protagonista de uno de los relevos de servicio más significativos registrados en el Libro de Guardia de la Tercera Compañía.

