
Benjamín Vicuña Mackenna (1831–1886) fue una de las personalidades más influyentes del Chile del siglo XIX. Historiador, periodista, escritor, político, diplomático e Intendente de Santiago, dedicó su vida al servicio público y al desarrollo de la ciudad, dejando una huella que perdura hasta nuestros días.
La tragedia del Incendio del Templo de la Compañía de Jesús, ocurrida el 8 de diciembre de 1863, lo marcó profundamente. Apenas veinte días después de la catástrofe publicó «El Incendio del Templo de la Compañía de Jesús», considerada la investigación más completa realizada sobre el desastre, recopilando testimonios, antecedentes y la nómina de las víctimas. Su obra constituye hasta hoy una de las principales fuentes para comprender aquel acontecimiento que dio origen al Cuerpo de Bomberos de Santiago.
El 8 de diciembre de 1879, en el aniversario de aquella tragedia, ingresó como voluntario de la Tercera Compañía, siendo elegido ese mismo día Director para el año 1880, con un amplio respaldo de sus compañeros. Permaneció seis años en las filas tercerinas, tres de ellos ejerciendo la dirección de la Compañía, período durante el cual mantuvo un estrecho vínculo con la institución.
En 1883 publicó el folleto «La cuna del Cuerpo de Bomberos», un emotivo homenaje a los fundadores de la institución y, especialmente, a José Luis Claro, Enrique Meiggs y a la Tercera Compañía, a la que definió como el «Buin 1.º de Línea del Cuerpo», expresión que refleja el profundo respeto y admiración que sentía por sus voluntarios y por el espíritu que inspiró su fundación.
Benjamín Vicuña Mackenna falleció en 1886, a los 55 años, en su hacienda de Santa Rosa de Colmo, dejando una obra intelectual y pública de extraordinario valor para Chile. Para la Tercera Compañía, además de haber sido un destacado Director, es recordado como el gran cronista de sus orígenes y uno de los principales guardianes de la memoria histórica del Cuerpo de Bomberos de Santiago.
«La cuna del Cuerpo de Bomberos», escrita por Benjamín Vicuña Mackenna en 1883, constituye uno de los más valiosos testimonios sobre los orígenes de la Tercera Compañía y del Cuerpo de Bomberos de Santiago.

