Bomba a Palancas

Posterior a nuestra fundación, durante el primer semestre de 1864, desde Estados Unidos llegó la bomba de palancas pedida en los últimos días de 1863 por el Directorio. El encargo se había hecho a Boston a la Hunneman & Co., por conducto de los agentes en Valparaíso de la Casa Hemenway (propiedad del Teniente Primero de la Primera de Bombas de la Asociación contra incendios del puerto, don Carlos P. Hemenway). El Directorio acordó adjudicar la bomba a la Compañía del Poniente, “reconociendo – dice el acta – el entusiasmo y actividad de esta Compañía, la cual, aunque había ido a veces más allá de lo que permitía una estricta disciplina, merecía la atención y apoyo del Directorio”. Esta, sería una bomba de palancas de aproximadamente 1.400 kilos de peso, con una entrada de agua y dos salidas, que se traía hasta el lugar del servicio por tracción humana, con dos hombres en la lanza y tres por cada costado tirando de cuerdas, contaba con 4 baldes fabricados de suela y mangueras del mismo material. La presión que alcanza es de 100 libras, con un chorro de pitón que sobrepasa los 15 metros. Para impulsar el agua de la bomba, se ejercerán movimientos en sus varas con 8 a 10 hombres por cada costado que coordinaran sus movimientos con el grito de ¡Fuego! Y ¡Agua!. Abandona el servicio en 1915, donde se destina a las antiguas bodegas del Cuerpo para ser restaurada en 1987 por don Tomás Rodríguez Peláez.

Máquinas Antiguas





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