Víctor Cato Velasco

Mártir del Deber Víctor Cato Velasco

Víctor Cato es recordado como uno de los mártires de la Tercera Compañía, símbolo de perseverancia y entrega absoluta al servicio. Su historia quedó marcada por el trágico incendio ocurrido en la calle San Miguel (actual Cumming) el 17 de marzo de 1887, accidente que costó la vida a sus compañeros Luis Johnson y Rafael Ramírez.

Durante las labores de remoción posteriores al combate del incendio, el derrumbe de un muro sepultó a los tres voluntarios que trabajaban en la primera línea. Cato fue quien sufrió las lesiones más graves del accidente y, aunque logró sobrevivir al rescate, quedó con secuelas permanentes que lo acompañaron durante el resto de su vida.

Durante nueve años soportó las consecuencias de aquellas heridas, convirtiéndose en el último sobreviviente de la tragedia. Finalmente, el 1 de septiembre de 1896, falleció como consecuencia de las lesiones sufridas en aquel acto de servicio.

Al conocer su muerte, el Directorio del Cuerpo de Bomberos de Santiago rindió homenaje a quien había «perecido a causa de las heridas recibidas en actos del servicio». Sin embargo, en esa oportunidad no le fue otorgada la calidad de mártir, reconocimiento que sí habían recibido sus compañeros caídos en 1887.

Más de un siglo después, esa deuda histórica fue saldada. En sesión de Directorio celebrada el 3 de julio de 2012, el Cuerpo de Bomberos de Santiago reconoció oficialmente a Víctor Cato como Mártir de la Institución, haciendo justicia a quien entregó los últimos nueve años de su vida como consecuencia del servicio prestado a la comunidad.

Hoy, la Tercera Compañía honra su memoria junto a la de Luis Johnson y Rafael Ramírez, recordando que el sacrificio no siempre se consuma en el instante del accidente, sino que también puede prolongarse durante años de sufrimiento silencioso. Su legado representa la fortaleza, la resiliencia y el compromiso inquebrantable que distinguen al bombero voluntario.