Fermín Vivaceta Rupio

Fermín Vivaceta Rupio

Fermín Vivaceta Rupio (1829–1890) fue uno de los arquitectos más destacados del Chile del siglo XIX y una figura fundamental en la historia de la Tercera Compañía del Cuerpo de Bomberos de Santiago. Nacido en Santiago en el seno de una familia de escasos recursos, comenzó su vida laboral a los trece años como aprendiz de ebanista, compatibilizando su trabajo con estudios nocturnos que lo llevaron a convertirse en uno de los arquitectos más reconocidos de su época.

Convencido del valor de la educación y del desarrollo de los trabajadores, dedicó gran parte de su vida a la formación de artesanos y obreros. Integró la Sociedad de Instrucción Primaria junto a destacadas personalidades nacionales como Miguel Luis Amunátegui, Benjamín Vicuña Mackenna y Domingo Santa María, y en 1868 fundó la Unión de Artesanos, institución que impulsó con gran dedicación.

Tras el incendio del Templo de la Compañía de Jesús en 1863, colaboró en el auxilio de las víctimas y, dos años más tarde, ingresó como voluntario de la Tercera Compañía. Su compromiso con el servicio público también lo llevó a organizar en Valparaíso el Batallón Cívico «Cuarto de Voluntarios», integrado por bomberos, artesanos y obreros, participando activamente durante la movilización del Cuerpo de Bomberos de Santiago con motivo del bombardeo de ese puerto en 1866.

En 1867, por encargo del Vicesuperintendente Francisco Bascuñán Guerrero y del Comandante Ramón Abasolo, diseñó y construyó la primera torre de alarmas del Cuerpo de Bomberos de Santiago, una obra que marcó un hito en la organización y modernización del servicio bomberil.

Posteriormente continuó desarrollando una destacada labor profesional y bomberil en Valparaíso, incorporándose en 1874 a la Cuarta Compañía de esa ciudad, donde ejerció como Consejero y miembro de la Junta de Vigilancia.

Fermín Vivaceta falleció el 21 de febrero de 1890, dejando un legado que trasciende la arquitectura y el servicio bomberil. Su vida representa el espíritu de esfuerzo, vocación de servicio y compromiso con el progreso que, hasta hoy, inspiran a la Tercera Compañía del Cuerpo de Bomberos de Santiago.