Hoy, 15 de noviembre, corresponde darse cita en nuestro Cuartel de Avenida Vicuña Mackenna, para rendir el sentido homenaje a quienes con su sangre han escrito los libros sagrados de la historia de nuestra Compañía.
A esta hora, estaríamos depositando una ofrenda floral en el monolito en que se inscriben sus nombres en el frontis del Cuartel y luego estaríamos rindiendo honores a la urna que contiene sus uniformes y prendas al momento de morir.
Sin embargo, debido al contexto que nos afecta y del cual se ha hablado tanto, esta tradición de la Tercera ha debido –momentáneamente- evolucionar, y la contemporaneidad, nos ha llevado a reunirnos en torno a la tecnología, para recordar a estos 9 Bomberos, que, con casaca roja, que ofrendaron su vida en cumplimiento del
deber.
- Luis 2° Johnson Ulloa, caído el 19 de marzo de 1887, en el incendio de la calle de San Miguel, ocurrido el día 17 del mismo mes.
- Rafael Ramírez Salas, caído el 19 de marzo de 1887, en el incendio de la calle de San Miguel, ocurrido el día 17 del mismo mes.
- Onofre Varela Orrego, caído el 6 de abril de 1893, producto de la caída desde gran altura del techo del Convento de las Monjas Agustinas, en calle Ahumada y Agustinas.
- Víctor Cato Velasco, caído el 1 de septiembre de 1896, producto de las lesiones del incendio de la calle de San Miguel de marzo de 1887.
- Alberto Reyes Naranjo, caído el 3 de enero de 1918 en el accidente de tránsito ocurrido en calle Estado y Agustinas, mientras se dirigía en las carboneras de la Décima a una alarma de incendio.
- Manuel Reveco Ramírez, caído el 14 de noviembre de 1919, producto de la pulmonía contraída en el incendio ocurrido el 14 de octubre del mismo año y de la cual nunca se pudo recuperar.
- Florencio Bahamonde Álvarez, caído el 8 de enero de 1920, en el incendio del Colegio de los Padres Franceses, actual Colegio de los Sagrados Corazones Alameda.
- Patricio Cantó Feliú, caído el 15 de noviembre de 1962, en el incendio de calle Huérfanos y Hermanos Amunátegui.
- Daniel Castro Bravo, caído el 19 de octubre de 2005, en el incendio de calle Fray Camilo Henríquez y Argomedo.
Las paredes de este Cuartel, así como las del viejo Cuartel de Santo Domingo, han sido silenciosas testigos del paso del tiempo de nuestra Compañía; nuestra Sala de Sesiones, ha visto el nacimiento a la vida Bomberil de cada uno de los 2.435 hombres y mujeres que han formado en nuestras filas y también, ha sido el lugar en donde al momento de partir, esos viejos Tercerinos han recibido el último de los homenajes de su Compañía.
Una vez más nos reunimos para recordar a aquellos que luchando audaces contra el ígneo enemigo, conteniendo su avance y furores, cayeron bajo los muros derrumbados de incendios voraces de horrores, sacrificando a su persona misma, sus hogares y sus vidas, por existencias y hogares ajenos, eso queridos Tercerinos, es morir para elevar nuestra causa entre las causas más grandes y buenas.
Momentos como estos, son los que graban a fuego el sentido de pertenencia a las filas de la Tercera en lo más profundo de nuestros corazones, y así mismo, no debemos olvidar las imágenes llenas de gloria de nuestros Mártires, héroes del sepulcro augusto y depositarios de la abnegación que eleva al ser humano, coronados con la corona que decora el sacrificio y gloria sublime de sus vidas.
Desde Manuel González Duarte, nuestra primera antigüedad, hasta Felipe González Enríquez, el más nuevo de los Tercerinos hoy, rendimos un sentido homenaje a nuestros Mártires en este día, y en silencio, callando nuestros cantos, los recordamos como soldados caídos de manera sublime y con ejemplar heroísmo.

