Este martes 18 de agosto, nuestra histórica bomba de palancas «La Palanca» emprendió un nuevo viaje. Su destino es Santa Cruz, en la Región de O’Higgins, donde ingresará a los talleres de Max Bangert para iniciar un proceso de restauración que permitirá preservar una de las reliquias más antiguas y significativas de La Heroica.
Construida en Boston por Hunneman & Co. y llegada a Chile en 1864, esta bomba fue asignada por el Directorio del Cuerpo de Bomberos de Santiago a la entonces Compañía del Poniente, actual Tercera Compañía, como reconocimiento a la actividad y entusiasmo demostrados por sus voluntarios en el servicio.
«La Palanca» está íntimamente ligada a los primeros años de nuestra historia. Fue la máquina de una generación de Tercerinos entre cuyos nombres encontramos a nuestros Fundadores José Luis Claro, Enrique Meiggs y Ramón Abasolo, y a hombres como Benjamín Vicuña Mackenna, Francisco Bascuñán Guerrero y Fermín Vivaceta, protagonistas de los primeros años de nuestra Compañía y del naciente Cuerpo de Bomberos de Santiago.
Más de 160 años después, cada una de sus piezas y las huellas que conserva constituyen un testimonio material de aquellos primeros bomberos que construyeron las bases de la institución que conocemos hoy.
Para este importante viaje, «La Palanca» es acompañada por nuestro Maquinista, Voluntario Honorario don Álvaro Manríquez, y trasladada hasta Santa Cruz gracias a un camión cama facilitado gratuitamente por la Academia Nacional de Bomberos, colaboración que agradecemos especialmente.
El proceso de restauración tendrá una duración estimada de cinco meses y contemplará trabajos tanto funcionales como estéticos, procurando recuperar y conservar las características de esta histórica pieza. De acuerdo con la planificación, esperamos recibirla nuevamente en nuestro Cuartel durante enero o febrero de 2027.
Hoy no despedimos simplemente una antigua máquina. Parte de nuestra historia emprende viaje para encontrarse nuevamente con su pasado y prepararse para las generaciones que vendrán.
Buen viaje, querida «Palanca». Llevas contigo más de un siglo y medio de historia, el recuerdo de quienes nos precedieron y el cariño de todos los Tercerinos.
Te esperamos de regreso en casa.

