
Mártir de la Tercera Compañía
Caído en Acto de Servicio – 15 de noviembre de 1962
Patricio Cantó Feliú ingresó a la Tercera Compañía poco más de un año antes de su fallecimiento. A pesar de su breve permanencia en las filas tercerinas, su entusiasmo, compromiso y espíritu de servicio dejaron una profunda huella entre sus compañeros, quienes lo recuerdan como un joven voluntario plenamente identificado con los ideales de la Compañía.
Durante la madrugada del 15 de noviembre de 1962, concurrió junto a la Guardia Nocturna al incendio que afectaba un edificio en construcción ubicado en la intersección de Huérfanos y Amunátegui. Tras más de una hora de intenso trabajo, el repentino derrumbe de un elevado muro provocó una de las mayores tragedias bomberiles de la época, causando la muerte de seis voluntarios del Cuerpo de Bomberos de Santiago, entre ellos Patricio Cantó.
Sus compañeros participaron de inmediato en las labores de rescate, removiendo incansablemente los escombros en un desesperado intento por salvar a quienes habían quedado atrapados. La tragedia marcó profundamente a toda la institución y quedó grabada para siempre en la memoria de la Tercera Compañía.
Durante la sesión realizada tras el accidente, la Compañía recordó a Patricio como un joven que había llegado al incendio «con esa cara sonriente de entusiasmo de los veinte años, impregnado de espíritu tercerino», reflejando el cariño y la admiración que había despertado entre quienes compartieron con él. Especialmente conmovedoras fueron las palabras de su padre, quien, en medio del dolor por la pérdida de su hijo, expresó un testimonio que permanece como uno de los más nobles ejemplos del espíritu bomberil:
«Siento no tener otro hijo para reemplazar en las filas tercerinas al que el destino quiso tronchar su vida en esta oportunidad. Y más aún, siento ser tan viejo yo, para poder reemplazar a mi hijo en las filas de la Tercera.»
Como homenaje permanente a su memoria, la Guardia Nocturna de la Tercera Compañía lleva actualmente el nombre de «Patricio Cantó Feliú», recordando a cada voluntario que el servicio comienza con la disposición de acudir al llamado en cualquier momento, incluso en las horas más difíciles de la noche.
Su sacrificio constituye un ejemplo imperecedero de entrega, valentía y vocación de servicio. La memoria de Patricio Cantó continúa viva en cada guardia nocturna, inspirando a las nuevas generaciones de tercerinos a mantener el mismo compromiso y espíritu que guiaron su breve, pero ejemplar, vida bomberil.

