Benjamín Vicuña Mackenna

Hombre de temple macizo y mirada visionaria. Agitador, político, bombero y filántropo; historiador, intendente, diputado y senador. Americanista por oficio y convicción, defensor de los ideales del progreso y la modernidad, escritor infatigable, Benjamín Vicuña Mackenna es considerado uno de los personajes más importantes y atractivos de nuestra historia nacional.

Desde muy joven ingresó a la escena pública del país. Ya a los 18 años, defendiendo sus convicciones democráticas, se unió a Santiago Arcos y Francisco Bilbao en la Sociedad de la Igualdad. Posteriormente participó en la Revolución de 1851, razón por la cual fue desterrado. Recorrió buena parte de América y en 1853 se embarcó con destino a Europa. La nostalgia por su patria le hizo regresar al cabo de tres años.

Su entusiasmo y fe por las causas democráticas lo llevaron nuevamente a las luchas cívicas y participó en el movimiento revolucionario de 1859, en contra del gobierno de Manuel Montt. Luego de caer en prisión fue nuevamente deportado, esta vez a Inglaterra. Más tarde se trasladó a Perú donde continuó sus estudios e investigaciones históricas iniciadas en España, acumulando antecedentes documentales en torno a la figura de Bernardo O’Higgins.
De regreso a Chile, no tardó en incorporarse a la política nacional. Por más de 20 años fue parlamentario, alcanzando un reconocido prestigio. En 1867, se casó con su prima Victoria Subercaseaux, mujer de reconocida belleza y fiel compañera para un hombre destacado tanto en la producción intelectual como en la vida pública. En 1872 fue designado Intendente de Santiago y en este cargo dio forma a su obra maestra conocida como La remodelación de Santiago. La magnitud de las obras realizadas, le dieron un prestigio tan contundente que la candidatura a la presidencia surgió casi espontáneamente para las elecciones de 1875, dando inicio a la llamada campaña de los pueblos. La violenta intervención por parte del gobierno de la época fue en gran parte responsable de su decisión de renunciar a su postulación, poco tiempo antes de la elección. Desde entonces, Vicuña Mackenna siguió deslumbrando a sus contemporáneos desde los sillones del Parlamento y a través de su labor literaria e historiográfica. Su amplia gama de escritos, ensayos, folletos y libros, reflejan con elocuente claridad el tenor progresista de sus ideas y la gran cantidad de obras que ha sumado a nuestro patrimonio cultural.
En sus últimos años, Vicuña Mackenna con su familia se retiró a la tranquilidad del parque de su fundo en Santa Rosa, hasta su muerte en el verano de 1886.

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